El ser humano, por mucho que nos pese, es una criatura de lo más simple e impulsiva. Que sí, que podremos razonar y todo lo que queráis, pero no dejamos de ser uno de los peores errores de la madre naturaleza.
Cada vez que una especie se cree superior a las demás las cosas se salen de madre y acaban mal, si no me creéis preguntádselo a los Dinosaurios, que creo que las pasaron canutas por hacerse más gallitos de lo que deberían. Y no os creáis que con nosotros va a ser diferente. Vamos a acabar exactamente igual. El planeta está muriendo bajo nuestros pies, la vida se extingue. Y ya hay poco que podamos hacer.
El ser humano solo es un punto insignificante que se pierde en la inmensidad del cosmos. Solo somos personajes de una obra de teatro que nunca deja de representarse, cierto que nadie sabe como acaba, pero podemos deducir el final. No importa cuando, como o porqué, pero todo tiene que pasar alguna vez.
Nos creemos los reyes del mambo porque somos inteligentes. Para que sirve eso si lo usamos para matarnos los unos a los otros ya sea por culpa de nuestras ideas o nuestras creencias, por el mísero dinero, o por el simple sentimiento de placer que sienten aquellos que no respetan la vida ni nada que la rodee.
Hay veces que pienso que el ser humano es más simple que el mecanismo de un chupete, ya sea por nuestros impulsos animales o por nuestros comportamientos irracionales o simplemente por el mero hecho de creernos superiores a los demás incluso dentro de nuestra misma especie.
Darwin demostró que a partir de una pequeña célula microscópica han surgido tantas especies como conocemos hoy en día y algunas que aún están por descubrir o incluso por aparecer; lo cual nos demuestra una vez más que todo ser humano es idéntico en lo que más importa, la racionalidad.
¿Qué hemos hecho para llegar a ser lo que somos? La verdad es que lo único que tuvimos que hacer es desarrollar nuestra curiosidad. Ese fue el factor que nos lanzó hacia arriba en el escalafón de los seres vivos y también es el factor que nos acabará matando. Como bien dice el refrán “La curiosidad mató al gato”. Si hubiéramos sabido parar en el momento oportuno, probablemente este sería un mundo feliz y pacífico.
Nuestro paso por el universo tiene que tener algún sentido o, por el contrario, no ser más que una mera coincidencia en el orden natural de todas las cosas que nos rodean.
No se que es el ser humano en realidad, porque con una idea aproximada no vale. En palabras del gran Calderón de la Barca:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
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